Escapadas de fin de semana: Málaga

No hay nada mejor que un fin de semana de desconexión. Me gusta viajar, aunque no lo hago tanto como me gustaría. Cualquier fecha es buena para hacerlo, pero más en primavera. El equipaje se hace más ligero, los días son más largos, hay más horas de luz para pasear… Málaga es siempre un destino perfecto.

Con Málaga tengo una relación especial por motivo familiar, pero hace casi un año que no volvía, a pesar de que me había propuesto volver con tranquilidad más de una vez antes de que acabara 2015. Nunca es tarde si la dicha es buena, ¿no?

La capital de la Costa del Sol no solo es playa, mojitos y espetos. Su oferta cultural es bastante amplia, igual que el número de museos a visitar: Thyssen, Picasso, Pompidou y colección Museo Ruso; museos Automovilístico, de la Semana Santa, del Vino…

Hay que perderse por el centro, sin rumbo, disfrutando de las fachadas de iglesias, palacios, teatros, cines y edificios burgueses que embellecen todos sus rincones, y dejarse llevar hasta la plaza del Obispo y la Catedral (XVI-XVIII).

Merece que le dedique un tiempo si le gusta el arte y la imaginería. El coro, el altar mayor o el órgano llaman la atención, igual que contemplar su portada monumental o sus torres (una de ellas inacabada) de noche. De allí, a la Alcazaba y al teatro romano no hay nada y las vistas son preciosas.

Muy cerca, El Pimpi, bodega de obligada visita por la que han pasado personalidades de todos los ámbitos (cine, cultura, política, deporte…) y en la que hay que probar sí o sí algún vino dulce de la tierra (cuidado que entra muy, muy bien). Su colección de carteles (ferias, toros…) de principios de siglo XX es más que impresionante, como su patio o sus salones.

La Alameda

El Museo Picasso o el Museo de Málaga quedan al lado y a muy pocos minutos está la Casona del Parque, el Ayuntamiento de Málaga, un edificio monumental de principios del XX que no pasa desapercibido para nadie por su belleza, y el Parque de la Alameda, la zona verde por excelencia de la capital, un pequeño bosque en pleno de la capital, donde descansar un poco.

Después, Muelle Uno: compras, almuerzos con la brisa del Mediterráneo o cenas a la luz de la luna, conciertos… Y el Pompidou. Arquitectura moderna junto al mar y al casco histórico. Pero para rematar, plaza de la Marina y una copa en la terraza del hotel AC Málaga Palacio, por ejemplo.

¡Hasta pronto!

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