Joyas flamencas

Le pese a quien le pese el flamenco levanta pasiones a nivel internacional. Y es una de las expresiones más admiradas de la cultura española. Una guitarra, un baile por bulerías, una solea… encierran un sentimiento que mueve anualmente a miles de personas a visitar España para aprender a bailar y cantar.

Declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, el flamenco no es solo una moda del siglo XX o del XXI. Pepa de Oliva ya demostró en el XIX cómo Europa se rendía a sus pies.

Josefa Durán y Ortega (1830-1871), más conocida como Pepa o Pepita de Oliva, triunfó en los escenarios de Berlín, Londres, Munich, París, Praga, Viena (Austria)… Llevó su baile a niveles que el flamenco no había conocido antes. Tanto gustó, que el encanto que produjo en los espectadores de Praga fue denominado como “delirium pepitatorum”.

Inspiró a artistas de Centro Europa. La tela de su vestido (ajedrezado diminuto de dos tonos) fue bautizado como ‘pepita’ en la República Checa, llegando el uso de ese sobrenombre hasta la actualidad. Fue toda una revolución. Ahora, esta figura del flamenco olvidada durante años ha inspirado a la firma austriaca Freywille de alta joyería para crear una línea especial: Pepita Rose y Pepita Rose Pastel.

Se trata de pendientes, colgantes, pulseras, brazaletes, peinecillos y anillos realizadas en oro de 24 kilates y esmalte. Además de pañuelos de seda (una de las piezas estrella de esta firma de joyería) para lucir en cuello, chaquetas, abrigos… Ambas líneas comparten los mismos materiales que las líneas Esfinge y de flores impresionistas (motivos más que conocidos por la obra del pintor francés Claude Monet) de Freywille.

Una nueva flamenca

Pero es que Pepita de Oliva ha generado, además, una nueva relación. Ha servido de nexo de unión entre Freywille y la conocida diseñadora sevillana de moda flamenca Delia Núñez (Flamenca Pol Núñez). Ha inspirado una nueva flamenca, vestida con bata de cola reinventada, repleta de pequeños volantes con estampado a todo color, y ataviada con las joyas que rinden homenaje a la bailaora.

Una flamenca que se paseó por la calle Sierpes una tarde de mayo ante la atónita mirada de sevillanos y turistas que frecuentaban esta vía del corazón del centro histórico y artístico de la capital sevillana.

¡Hasta pronto!

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