Manolo Giraldo: costura delicada

Delicado, perfeccionista, trabajador, artesano… Son bastantes los sustantivos y adjetivos que podrían definir al diseñador Manolo Giraldo. Hace 24 años que decidió que lo suyo era coser y desde entonces por su taller han desfilado madrinas, novias, invitadas a bodas, niñas para comunión y bebés para bautizos.

Su primer diseño fue un traje turquesa, con escote de pedrería, que una amiga lució en una fiesta de fin de año. Lo recuerda como si fuera ayer, pero siendo muy crítico consigo mismo: “Tenía fallos de técnica”. Con los años ha limado esos errores, pues en su atelier “no se hace nada que yo no pueda hacer. Y si no, me formo”.

Lo que más ha aprendido es que “ser fiel a uno mismo es complicado“; que el miedo “es lo peor que hay”; que lo que los demás digan de él, no importa; que el secreto es “trabajo, esfuerzo y lucha constante”; y que todas las clientas “son iguales”, independientemente del apellido o profesión que tengan.

Iba para militar (de carrera), pero se quedó con la moda, su pasión, la misma que la de su madre (modista). Tanto que se ve con la aguja como compañera inseparable hasta “el final. Tiene “muchas ideas” para desarrollar, pero sus “preferencias” han cambiado en estas décadas. “Antes quería París, París y París. De momento, no me muevo de Sevilla; quien quiera que venga a verme”.

De sus comienzos recuerda que “era complicado darles un sitio a los diseñadores jóvenes”, algo que ha ido mejorando. Sin embargo, “ahora parece que se ha olvidado a los consagrados y con empresas”, añade. También reconoce que la llegada de nuevos creadores al sector “ha hecho que no me duerma en los laureles”, pero no soporta que haya “poca humildad”.

Prestigio

Así, señala que “cuando Cibeles empezó -yo aún no estaba en la moda- lo hizo en una carpa de circo. Y quienes participaban en la pasarela iban a divertirse. El prestigio se gana con el paso de los años“, explica.

Es un gran admirador de la “mujer trasgresora” de la casa Chanel, pero nada tiene que ver con la mujer para quien diseña, que es “aparentemente frágil, sin serlo; de belleza romántica, aunque con mucha personalidad; y sin pretensiones. Se olvida del vestido que lleva, de preocuparse por ir perfecta”.

Giraldo mantiene que no sabría cómo definir su trabajo. Pero está muy claro: sus diseños son elegantes, trabajados a mano y de delicada y perfecta confección y costura. Unos valores que, sin duda, le han valido el premio Yo Soy Moda Diseñador Andaluz que recogerá en unos meses, a pesar de su timidez (no le gusta salir en fotos) y de querer siempre pasar desapercibido.

¡Hasta pronto!

Deja un comentario