Moda y arte en la fundación

La Noche en Blanco es una de las iniciativas con más aceptación en Sevilla capital. Solo había que darse una vuelta el viernes por la tarde-noche por el centro histórico para darse cuenta las ganas que tenía el público sevillano de contemplar la Catedral o el Archivo de Indias, asistir a un concierto o disfrutar de moda y arte.

Por cuarto año consecutivo, asistí a los desfiles que Sevilla de Moda ofreció en la Fundación Valentín de Madariaga (antiguo pabellón de Estados Unidos en la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929). Un total de 15 diseñadores mostraron su trabajo, la mayoría centrado en la mujer, entre pinturas, fotografías y esculturas de la colección de arte contemporáneo de esta entidad.

Pantalones para realzar piernas; faldas midi y lápiz; vestidos mini con aire retro; maxifaldas de vuelo; blusas muy vaporosas; crop tops; vestidos de cóctel con escotazos en la espalda… Amarillo, naranja, rojo, negro… se mezclaban en tul, seda, algodón, terciopelo…

Me quedo con las apuestas de José Raposo, Eslava y Felipe Duque. De Raposo, me gustó el color (amarillo y naranja), sus vestidos con apliques en las mangas y sus chaquetas armadas. De Eslava, su toque british, su maxifalda, maxi capa y top de piel verde, pensados para una mujer muy, muy femenina, segura de sí misma y actual.

Y de Duque, con sus diseños para un hombre al que no le importa arriesgar y urbano: abrigos sin mangas, americanas cruzadas sin botones y sudaderas bicolor con bolsillos.

El éxito de la Noche en Blanco es indiscutible. Las administraciones deberían tomar más que unas simples notas a la hora de organizar sus programaciones culturales anuales. Porque no se trata solo de traer a la ciudad a artistas de renombre internacional, sino de generar más iniciativas de este tipo, en las que la cultura es, de verdad, la protagonista.

¡Hasta pronto!

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