Mujeres fuertes y valientes

Hace unos días celebrabámos el Día Internacional contra el cáncer infantil. Cáncer, esa palabra a la que tememos todos por lo que supone. Pero hay que aprender del ejemplo de fuerza, coraje y valentía que demuestran quienes han pasado o están pasando por este duro trago. Su forma de afrontarlo, de seguir y volver a sonreír son sus mejores armas.

La joven diseñadora Patricia Bazarot sabe bien de lo que hablo, porque le ha tocado vivir muy de cerca dos casos de cáncer de mama en personas muy allegadas. Conoce bien cómo la noticia llega como un trueno que remueve lo cotidiano y lo cubre todo de negro. Pero también cómo con la alegría, las ganas de vivir y siendo positivos vuelve la luz y esta se transforma en color de nuevo.

‘Mujer de las mil batallas’, su colección de flamenca 2016 (la presentó en la última edición del Salón Internacional de la Moda Flamenca de Sevilla, Simof), es un homenaje a todas aquellas mujeres que han padecido o están luchando contra la enfermedad. Un mensaje claro: combatid y venced.

Su desfile fue un recorrido por el duro camino que les toca andar hasta superar la enfermedad. Los trajes negros, ceñidos, canasteros y con volantes capa, se fueron llenando poco a poco de blanco, luego de rosa y dorado (luz y esperanza). Y finalmente, convirtiéndose en verde y rojo pasión, en alegría sin más.

Sus flamencas de 2016 son seguras de sí mismas y arriesgadas, como las legendarias amazonas. Hay faldas ajustadas, pero en las que hay mucho volumen; mangas ceñidas, rematadas con o sin volantes; y escotes de vértigo en la espalda. Sensualidad y belleza contra la tristeza.

Flecos

Estas guerreras se sirven de tejidos como crep, satén, tul y seda, de algún toque de pedrería en hombros y faldas; y de grandes flecos que enmarcan, estilizan y resaltan tanto los hombros como la espalda de sus diseños para armarse de energía en su batalla.

Sus diseños los lucen con tacón alto, porque ante el cáncer hay que pisar más fuerte que nunca y sin temor. Y con complementos (todos de la firma sevillana Lamágora), que le sirven de armadura: cinturones, grandes pendientes y collares, además de joyas para adornar el pelo.

Pero lo más importante y que nunca debe faltar, su mejor arma: la sonrisa. Porque, hay que luchar mil batallas por dentro, pero con mil sonrisas por fuera.

¡Hasta pronto!

Fotografías: Jesús Amarillo y Luque Personal Shopper (cabecera) 

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