Paseando por Madrid

Viajar a Madrid, sea por trabajo u ocio, siempre es un placer, a pesar de su tamaño o de las prisas en el metro. Solo con pasear por sus avenidas y contemplar sus joyas arquitectónicas ya es un regalo. Si a eso le unimos trabajo como personal shopper, eventos, cenas con amigos, cócteles y locales de moda, entre otras actividades, el  conjunto es perfecto.

Pues ese es el resumen, más o menos, del último fin de semana que pasé en la capital. Como alojamiento, un apartamento en el Barrio de las Letras, repleto de restaurantes tan recomendables como L’Atelier o Ganz, y de tiendas de decoración y antigüedades donde perderse todo el día.

Madrid es, por excelencia, la ciudad de las compras. Su milla de oro, donde se concentran las grandes firmas, es de visita obligada: Louis Vuitton, Miu Miu… Pero también las numerosas boutiques del barrio de Salamanca, donde por fin pude contemplar de cerca la colección de Harry’s 1982, para caballeros (os hablaré de ella en otro post), así como las de la zona de Justicia o Fuencarral, por ejemplo.

Pero no solo hubo compras, también paseos por la Gran Vía, Paseo del Prado…. Y una visita al Rastrillo de Nuevo Futuro, en concreto a la Venta del Toro, con motivo del homenaje al ganadero Victorino Martín.

Lo mejor de esa noche, aparte del baile, el cante y el reencuentro con amigos, fue la atención recibida por parte de Lorena Pastor, Rocío Molina, Laura Yuste y María Puig, pendientes del más mínimo detalle para hacerte sentir como en tu propia casa.

También hubo tiempo para almuerzos con larga sobremesa en Taberna Puerto Lagasca, de cócteles en el Hotel Urban, de copas en locales como Maculato Club, de fiestas con DJ Pepino Marino y Crawford… Me vuelvo con nuevas amistades y con muchas, muchas ganas de regresar en cuanto pueda.

¡Hasta pronto!

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