Plata, dorado y blanco para la novia

Cuando la periodista Ana Soriano y su ya marido, el también periodista Manuel Guerrero, depositaron toda su confianza en mí para que les asesorase el día de su boda, lo primero que apunté en mi bloc de notas fue personalidad.

Sabían dónde iban a celebrarla (Villa Luisa, una casa palacio sevillana de estilo neomudéjar), cómo querían que fuese (boda civil, seguida de cóctel y cena a la luz de las velas, servida por Alfar2, y copas hasta la madrugada)… Bueno lo sabían casi todo, porque cómo vistieron fue tarea mía.

Hoy os hablaré solo de ella. De él lo haremos en otro post. Si el vestido de la novia siempre es el detalle mejor guardado, en este caso más. Ana lució un diseño de Rafa García Forcada, alma de la firma sevillana La Importadora Shop & Gallery, que no se había visto antes.

Lo que en principio iba a ser una única pieza se trasformó en tres: falda larga de flecos en plata, top lencero en seda del mismo tono y una vaporosa blusa blanca con puños abotonados por unos pasadores creados para la ocasión, que serviría también como una ligera chaqueta.

Sandalias de tacón alto de Nuria Cobo, en dorado envejecido; dos peinetas exclusivas de Le Voilá para embellecer el recogido que diseñamos con D’Camerino (también se encargó del maquillaje), unos pendientes de plata y color en el ramo hicieron lo demás.

Siempre la imaginé como la veis ahora a través de las imágenes de Juan Delgado, que inmortalizó aquel día. Una novia diferente, pero siempre elegante y radiante.

¡Hasta pronto!

 

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