De turismo: El escondite de María

Cuando tengo tiempo me gusta pasear (hacer turismo) por el centro de Sevilla sin rumbo. Perderme contemplando casas-palacio, iglesias, conventos… El inmueble del número 19 de la calle Doña María Coronel, a escasos metros del Palacio de las Dueñas (Casa de Alba) y de la casa en la que nacieron Manuel Antonio Machado, lo conozco desde pequeño.

Primero porque estudié en un colegio muy cercano y pasaba por delante casi a diario. Y, segundo, porque por diversos motivos he tenido que seguir pasando por allí en multitud de ocasiones. Cuando quedó desahitaba soñaba con conocerla por dentro. Quién me iba a decir que se ese sueño se cumpliría. Hace muy poco pude recorrerla de arriba a abajo y dormir en ella.

Esta vivienda privada (construida en el XIX) se ha convertido en El escondite de María, Suites Palacio de las  Dueñas, un pequeño hotel con solo seis apartamentos de lujo. La vivienda ha vuelto a recuperar su esplendor: se han recuperado sus suelos hidráulicos, su patio y la montera de cristal, la galería superior, los paños de azulejos sevillanos del hall, la reja de forja original…

El hotel homenajea a Doña María Fernández Coronel. Nacida en 1334, era hija del alguacil mayor de Sevilla y consejero privado del rey Alfonso XI de Castilla; y estuvo casada con Juan de la Cerda, descendiente del rey Fernando III, El Santo. Pero la trágica historia de esta ilustre sevillana comenzó cuando su padre se sublevó contra el rey Pedro I, El Cruel, y fue decapitado.

Su esposo falleció cuatro años más tarde. El rey se enamoró-encaprichó de ella. Se refugió en el convento de Santa Clara de Sevilla y terminó echándose aceite hirviendo en el rostro para que el rey la dejara en paz. Cuando Pedro I murió, María y su hermana (Aldonza) recuperaron sus propiedades y en el solar del palacio de su padre crearon el convento de Santa Inés (número 5 de la calle Doña María Coronel), donde falleció y fue enterrada. Su cuerpo incorrupto puede verse cada 2 de diciembre.

Seis estilos

Cada apartamento tiene un nombre y un estilo: Asiático, Árabe, Isabelino, Minimalista, Moderno y Vintage. En mi caso, me alojé en Árabe, que cuenta con una pequeña terraza privada. El sonido de su fuente te transporta a los riads de Marruecos o a los palacios que los árabes dejaron en la geografía española. Despertar con el sonido del agua es más que relajante.

Wifi privado, carta de almohadas, coche privado y chófer, personal shopper, rutas en coche de caballo, reserva de entradas… Los servicios del hotel son muy atractivos, igual que su situación para hacer turismo en la capital: junto al Palacio de las Dueñas, a escasos metros de la Plaza Cristo de Burgos y a pocos minutos de la Encarnación. Un lujo para compartir con alguien especial, sin duda.

¡Hasta pronto!

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