Universo Chanel

En 2016 se cumplen 133 años del nacimiento de Gabrielle Chanel, Coco Chanel, creadora de una forma de ver y de entender la moda y a la mujer que, a pesar del paso del tiempo, sigue triunfando. Su pequeño vestido negro (LBD), su bolso acolchado 2.55, su perfume nº 5 o su traje sastre de tweed ribeteado están considerados ya auténticos iconos.

Mademoiselle Chanel falleció en 1971, pero su espíritu y legado siguen estando muy presentes, ya no solo en las colecciones dirigidas por el director creativo de su firma, el también mítico Karl Lagerfed, sino en todos los espacios que la casa francesa ha ido abriendo a lo largo de los años y que han contribuido a crear un universo propio, el universo Chanel.

Hace unos días, durante una pequeña estancia en Madrid, visité la tienda que la firma cuenta en la esquina de las calles Lagasca y Ortega y Gasset. Un espacio de tres plantas, donde el negro y el blanco, la combinación que Coco Chanel convirtió en indispensable, o el dorado de su mítico perfume, son las notas predominantes.

Gabrielle Chanel dijo una vez que “una mujer debe ser dos cosas: elegante y fabulosa”. La tienda de Madrid es así. Bolsos, clutchs, vestidos, chaquetas y relojes se mezclan con obras de arte en forma de lámpara, gigante collar de perlas de cristal de murano (homenaje a la creadora de la célebre marca) o muro de ladrillo que me recordó a algún apartamento del Upper East Side de Nueva York.

Lujo y sofisticación, pero el “menos es más”, otra de las míticas frases de Coco Chanel, se cumple a rajatabla en Madrid. Y es que: “la simplicidad es la clave de la verdadera elegancia”.

La tienda es un espacio vivo que cambia de imagen (de escaparates, expositores …) cada 15 días aproximadamente. Aparte de la gran transformación que experimenta con la llegada de cada nueva temporada y que conlleva al responsable visual en Madrid (Manuel Cabello) más de diez horas de trabajo creativo sin descanso: hay que seleccionar gamas de color, prendas, combinarlas, elegir el lugar exacto…

Luz

Lo que nunca cambia es la luz que caracteriza este espacio. Ni el pequeño salón francés, situado en la planta superior, una pieza inspirada en el apartamento en el que vivió Coco Chanel, y en el que no falta una elegante chimenea.

Si admirar los diseños de Chanel, tocarlos, probarlos y poder comprarlos, ya supone toda una experiencia, visitar parte de su universo en Madrid, y con un guía personal, como tuve yo, lo es aún más: un momento único.

¡Hasta pronto!

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